CÁNCER DE PIEL

Cáncer de piel y su relación con el Sol

El cáncer de piel se ha triplicado en los últimos años. En EEUU, Europa y Australia la incidencia de cáncer de piel aumenta a un ritmo de un 3-8% anual debido al envejecimiento de la población, la reducción de la capa de ozono y el cambio en los estilos de vida. En el momento actual, el cáncer de piel es la neoplasia maligna más frecuente de la humanidad. Según un informe de la OMS, en el año 2000 se produjeron el mundo 200.000 nuevos casos y 65.000 muertes por melanoma maligno. Además, 10 millones de carcinomas basocelulares y 2.8 millones de carcinomas espinocelulares. El cáncer de piel uno de los que más años de vida destruye y más costes sanitarios genera, por los que constituye un problema de gran magnitud.

La principal causa evitable de cáncer de piel es la exposición a las radiaciones ultravioleta, procedentes del sol o de fuentes artificiales. Entre el 50 al 90% de los cánceres de piel se atribuyen a los efectos de las radiaciones ultravioletas. Las radiaciones ultravioletas provocan daño directo en el ADN de las células, además de radicales libres que ocasionan estrés oxidativo. Como consecuencia, se acelera el envejecimiento de la piel y se facilita el desarrollo de diferentes tumores (melanoma, carcinoma basocelular, carcinoma espinocelular), así como lesiones precancerosas (queratosis actínicas).

Los baños en la playa, los deportes al aire libre y los trabajos de exterior son actividades de riesgo de cáncer de piel si no se emplean medidas adecuadas de fotoprotección. El uso de lámparas de bronceado artificial también se ha relacionado con el melanoma, especialmente en jóvenes menores de 30 años. Las quemaduras solares son el factor más determinante del riesgo de cáncer de piel. Especialmente durante los primeros años de vida, cuando la piel es más vulnerable a los efectos de las radiaciones solares. Tan sólo una quemadura solar en la infancia duplica el riesgo de melanoma.

Otros factores de riesgo incluyen el color de piel clara, escasa habilidad para broncearse (fototipos I y II), más de 50 lunares, historia personal de cáncer de piel, historia familiar de melanoma, ciertas enfermedades genéticas y los estados de inmunosupresión crónica.