CÁNCER DE PIEL

Cáncer de piel y su relación con el Sol

La incidencia de cáncer de piel se ha triplicado desde 1960. El envejecimiento de la población, la reducción de la capa de ozono, el cambio en los hábitos de exposición solar y la cultura del bronceado, han sido factores determinantes de esta preocupante situación epidemiológica.

Según la OMS, la exposición excesiva a las radiaciones UV causó en el año 2000 la pérdida de aproximadamente 1,5 millones de AVAD (años de vida ajustados por discapacidad) y 65.000 muertes prematuras por cáncer de piel. En ese año se registraron 200.000 casos de melanoma, 2,8 millones de casos de carcinoma de células escamosas y 10 millones de casos de carcinoma de células basales en todo el mundo. Entre el 50% y 90% de los casos de cáncer de piel está causado por la RUV. Se estima que una reducción del 1% en la capa de ozono incrementaría en un 1-2% la mortalidad por melanoma y en un 0.6-0.8% la incidencia de cataratas.

Desde un punto de vista biológico, las radiaciones solares actúan lesionando directamente el ADN de las células, dando lugar a mutaciones cancerígenas, pero también ocasionan estrés oxidativo y producción de radicales libres que aceleran el envejecimiento celular, e inmunosupresión con la consecuente alteración en los sistemas de defensa.

Desde el punto de vista epidemiológico se reconocen dos patrones de exposición solar de riesgo: 1) profesional (trabajos de exterior), de carácter crónico que se asocia a un riesgo incrementado de carcinoma espinocelular; y 2) recreativa (baños de sol en la playa y prácticas deportivas al aire libre), de carácter intermitente, que se relaciona con un riesgo incrementado de carcinoma basocelular y melanoma. Las quemaduras solares en la infancia o en la adolescencia son el principal factor de riesgo de cáncer de piel en la vida adulta. Tan sólo un episodio quemadura solar dolorosa antes de los 18 años, duplica el riesgo de presentar melanoma en etapas posteriores de la vida. Además, tener una piel clara, fototipos 1 y 2, historia familiar de melanoma, más de 50 lunares, estados de inmunosupresión y ciertas enfermedades genéticas (albinismo, xeroderma pigmentoso o enfermedad de Gorlin), son factores de vulnerabilidad personal que aumentan el riesgo de cáncer de piel.